El Discurso de Nicolás

Dedico estas líneas de mi Blog para todos aquellos que tienen a un Nicolás en su familia...

El 4 de diciembre del año 2008 me hice papá. Ese día mi mundo cambió y comenzó a importarme verdaderamente el futuro. Ya no era por mí, ahora era por mi familia, la cual empezaba a completarse de verdad, había llegado nuestro primer hijo y con el la esperanza que trae todo nuevo bebé a la tierra y sobre todo a quienes tienen la dicha de recibirlo, cuidarlo y criarlo.

Tengo más de 5 años imaginándome actos de grado, entrega de medallas y sobre todo discursos dados por mis hijos y yo en el medio de los salones, como un padre orgulloso, aplaudiendo hasta más no poder, claro! soy docente y para nosotros los actos académicos son divertidos (aunque no lo parezca). Pensaba en el Teatro Don Bosco, ubicado frente a la Clínica El Ávila en la urbanización Altamira de la ciudad de Caracas. Me imaginaba sentado como en años anteriores pero esta vez escuchando el mejor de los discursos, aquel que solo puede hacerlo alguien que acaba de aprender a leer, que con sus equivocaciones y correcciones me enseña que la vida tiene altos y bajos, un discurso limpio, sin maldad, sin tilde político o explicaciones religiosas, este era un discurso bonito, un regalo, este era el discurso de mi hijo Nicolás.

Tal vez pensaban que escribiría sobre otro Nicolás... lamento decirles que no será así pues en este momento estoy triste y no quiero perder mi tiempo en insultos, odios y rencores que bastante daño nos ha hecho... Si sirve de algo, el nombre Nicolás significa (entre muchas cosas) la victoria del pueblo, solo que los niños en el parque y muchos padres no lo saben y creen que en Venezuela los nombres "solo" se ponen por hacer referencia a un personaje histórico o líder social... en nuestro caso, no era por nada de eso.

Mi Nicolás no es muy extrovertido que se diga, lo teníamos que preparar con mucho tiempo para que haga el discurso, para eso empezamos el entrenamiento de lectura, aquel que cambia día a día pues cada quien aprende de manera diferente. Buscamos por internet las nuevas formas de reforzar la lectura y nos dimos cuenta que no han cambiado mucho en realidad, sin embargo todo apuntaba a que debería ser por su tableta y así lo hicimos. Empezamos además a prepararlo socialmente, a decirle que sus amigos tienen familia y que esa familia estaría oyéndolo y por supuesto que sería mucha gente la que ese día especial lo vería y entonces la maestra nos dijo que lo mejor era que disfrutara sus actos de fin de año pues eran una mini práctica de lo que vendría.

Así lo hicimos y mientras cada año pasaba más lo esperábamos, con más ansias, en mi caso me imaginaba aplaudiendo de pié sin la menor pena posible, total, a esa gente también la conozco yo, pues hemos alternado en no menos de 50 cumpleaños de nuestros hijos, reuniones de padres y actividades deportivas... en fin, teníamos todo preparado, al parecer solo faltaba que el tiempo pasara y que por fin llegara el día, el cual empezaba a vislumbrarse en el futuro, todo apuntaba para el año 2015.

En medio de todo nació Cristina, nuestra hija menor, y por supuesto que empezaron los cambios en casa. Ya eran dos hijos, lo cual es una vida completamente diferente a tener solo uno. Nicolás empezó a querer y apreciar más su espacio, a tener que compartir prácticamente a juro cualquier cosa si su hermana lo quería y lo mas difícil: compartir a su mamá. Sin embargo es un trabajo que día a día lo llevamos, no tenemos la mejor receta, solo podemos decirle que con amor todo se puede y creo que lo estamos logrando. Cada día somos una familia más unida y Nicolás ama a su hermana, pero este cambio obviamente que alteró las cosas... Luego, a mediados de año operamos a Nicolás, de algo sencillo, nada de alarmarse, tenía una hernia umbilical y a pesar que no era nada complicado por supuesto que nos preocupó, en mi caso era un sentimiento para morirse el tener que enfrentar la operación de un niño. Solo puedo decirles que la operación no duro más de 40 minutos,  la recuperación de Nicolás tan solo 4 horas... la mía duro por lo menos una semana.

Si ven la forma en como lo describo entenderán que digo las cosas de la manera más natural posible, tal y como me viene saliendo del corazón, sin pensar mucho en la forma o en la corrección de las palabras. También quiero demostrar que mi historia, nuestra historia, no es diferente a la de ninguno de ustedes. Nos han pasado cosas maravillosas como casarnos y luego tener a nuestros hijos pero también nos están tocando pruebas difíciles que debemos afrontar y creo que lo estamos haciendo. En fín, para Nicolás no ha sido un año fácil, sin embargo lo ha llevado mejor que yo mismo incluso.

Pero, volviendo al punto inicial, ¿Qué ha pasado con el discurso? pues, aquí la historia empieza a cambiar un poco. Comenzamos a principios de año a pensar en irnos del país. A evaluar las opciones, soñar y pisar tierra (es un ejercicio constante). Teníamos muchos motivos para hacerlo que ahora mismo no vienen al caso, lo que si les puedo decir es que empezamos a planear la salida y a ejecutar cada etapa programada. No es nada fácil hacer esto. Yo de verdad que me quito el sombrero de quienes han llegado a otros países con familias aún más grandes que la mía y han prosperado. Pero, para completar el complejo año que hemos tenido, llegó el día de hacer maletas, apretar muy duro el corazón, fingir una gran sonrisa y despedirte de TODO, ese día, para nosotros fue el 13 de septiembre y ha marcado un nuevo comienzo.

Me molesta pensar que me había preparado para muchas cosas y que ya no las voy a hacer en Venezuela. Me duele pensar que ya no estaré en las fiestas de mi familia o en las reuniones de mis amigos del colegio o universidad. Me da mucha rabia tener que prometer volver pronto sin saber a ciencia cierta si será verdad o no... pero por sobre todo me afecta no poder escuchar el discurso de Nicolás para el cual me había preparado durante años, frente a sus amigos, frente a sus maestras, frente a los otros padres, frente a mi esposa, frente a su familia, frente a mi mismo.

Y para que todo lo que he escrito tenga sentido, les quiero confesar algo: no estoy seguro que Nicolás haya podido dar el discurso en su acto del colegio (son bastantes en realidad), solo se que hubiese dado mi vida por ver a otro padre escuchando el discurso de su hijo y me alegraría tanto como si yo hubiese sido. Me hubiese encantado salir del acto y ponerme la medalla de mi hijo como un trofeo y tomarme fotos para etiquetarlas en facebook o instagram, para que la familia que ya está lejos pueda verlas y decir cosas bellísimas así como cuando Nicolás salió de quirófano... esperaba besarle las manos a las maestras, que no solo enseñan a nuestros hijos, y decirles lo mucho que aprendí de ellas... esperaba que las cosas cambien en Venezuela y no tener que salir (no quería decirlo, pero lo dije).

Ahora estamos un poquito lejos y a pesar que hace frío, el difícil año de Nicolás parece haber pasado y nos estamos adaptando... juega en los parques todos los días, tiene nuevos amigos y le está gustando la comida. Aquí se ríe mucho y ha empezado en un colegio cercano. Todos los días me cuenta que se divierte mucho y yo dentro de mi saco las fuerzas necesarias (que les juro no se de donde salen) y le digo: SOLO QUIERO QUE SEAS FELIZ. Por eso he cambiado aquel soñado discurso delante de nuestros conocidos por las sonrisas que me regala día a día.

Para mis familiares, amigos, alumnos y personas que me leen y querían saber donde y como estoy. Reportando desde Lima-Perú.
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